Mesa redonda sobre grado

Una elección crucial para comenzar el camino formativo

Los expertos analizan la necesidad de una orientación adecuada para saber elegir y el cambio del perfil de los docentes.

De izquierda a derecha: Ramón Bullón, Ignacio de la Vega, Beatriz Hoster, Eugenio M. Fedriani y Francisco José Pérez.

La orientación necesaria para elegir los estudios más adecuados, el aumento de los dobles grados o el nuevo perfil de profesor son algunos de los temas que se trataron en la Mesa Redonda sobre Grado, enmarcada dentro de la iniciativa «Yo estudio en Sevilla», organizada por ABC de Sevilla para analizar de la mano de los mejores expertos las claves del sector educativo.

El encuentro, moderado por la periodista Isabel Aguilar, dio comienzo con un tema que preocupa tanto a los nuevos estudiantes como a los miembros de los distintos centros e instituciones: la orientación previa y la elección del grado. «Considero que las instituciones hacen una labor encomiable en los centros educativos de procedencia explicando las ofertas formativas y la variedad que van a encontrarse al salir de Bachillerato», aseguraba Ramón Bullón, director de Marketing de EUSA.

Aunque reconoció que hay jóvenes que aún llegan con muy poca información a las puertas de la universidad, planteó un reto de cambio para el sector: «presentar a los futuros alumnos los mercados laborales antes que los estudios». «Hay que acercarles el mundo laboral para que comprendan que esa va a ser la consecuencia de los estudios que eligen, orientación académica hay mucha, pero orientación profesional muy poca», explicó.

Enfocados hacia el empleo

Ignacio de la Vega, director de ESIC Andalucía, se mostró de acuerdo con dicha afirmación, considerando que «más que para la universidad, hay que orientar para el empleo». «Uno tiene que decidir con 17 años a lo que se va a dedicar los próximos 50 años, es un tema muy importante que no hay que tomarse a la ligera», advirtió. «Nuestra responsabilidad es enfocar el mundo de la educación hacia el empleo, no tenemos que formar estudiantes, sino profesionales», insistió Ignacio de la Vega.

Las tendencias de internacionalización se dirigen hacia la posesión de un tercer idioma.

Sin embargo, Eugenio M. Fedriani, vicerrector de planificación docente de la UPO, dio más importancia a la formación que al futuro empleo. «Como servicio público, tenemos la obligación de ofertar una formación útil para la sociedad y para los individuos», explicó. «Necesitamos que los estudiantes estén bien formados, independientemente de que vayan a trabajar en un puesto u otro cuatro o cinco años después», insistió, aunque puntualizó que, desde la UPO, miran «al mercado de trabajo pero sin perder de vista la vocación».

Por su parte, Beatriz Hoster, directora del Centro de Estudios Universitarios, CEU Andalucía, opinó que «el estudiante debe elegir una carrera que le permita explotar su talento personal». «Desde que se inician los estudios hasta que se entra en el mercado laboral pasa mucho tiempo, así que la clave es explotar lo que se le da bien, eso no falla», aseguraba. Además, explicó que en el campus de CEU priman «un entorno saludable que fomente la calidad de vida». «Procuramos que los centros estén bien dotados en instalaciones y recursos que den respuesta a las necesidades del estudiante también como ciudadano».

Formar personas

De otro lado, Francisco José Pérez, adjunto al Rector de la Universidad Loyola, rechazó que la elección sea referida al empleo y no a los estudios. «Saber qué empleo va a haber dentro de siete años es muy complicado, debemos formar excepcionales personas, no profesionales, de eso se encargará el mercado laboral», afirmaba. Así, puso sobre el punto de mira el papel de las familias, de las que aseguraba que «cada día demuestran una mayor implicación», y la necesidad de que los alumnos empiecen a orientarse antes. «Deberían empezar a descubrir inquietudes al comienzo de la ESO», aseguraba.

Todos los ponentes coincidieron, además, en el papel clave del orientador. Beatriz Hoster insistía en la importancia de que haya una figura orientadora no solo en las etapas previas, sino durante todo el paso del alumno por la universidad y Francisco José Pérez reclamaba «que se debe ayudar más a los orientadores desde las universidades». También explicó que en Loyola Andalucía hay un orientador académico para cada alumno cuando se incorpora a los estudios y un servicio, SAPES, que los atiende a lo largo de toda la formación en multitud de problemas sobrevenidos.

Los nuevos docentes

El papel y perfil de los docentes fue otro de los temas que centraron la conversación de los expertos convocados por ABC de Sevilla. «Los alumnos de hoy en día no necesitan profesores, necesitan mentores», aclaraba Francisco José Pérez. «Tienen que convertirse en un referente para ellos, formar, ayudar y buscar los entornos informales, los jóvenes tienen que sentirse motivados, no controlados», detallaba.

Los asistentes atienden a Ramón Bullón durante su intervención.

Ignacio de la Vega apoyaba la idea de que la figura del profesor ha cambiado radicalmente en los últimos años. «Actualmente el conocimiento está en todos lados, el papel del profesor es ayudar discernir al alumno dónde está el auténtico conocimiento», opinó, dejando a un lado la idea «tradicional» del docente como aquel que se dedica a transmitir enseñanzas. «Debe ser un facilitador, enseñar que lo importante es lo saber para poder hacer algo, no saber por saber».

Eugenio M. Fedriani, por su parte, reconocía que «no en todas las universidades el profesorado puede adaptarse a los nuevos tiempos de la misma forma». «Nosotros tenemos suerte, somos jóvenes y es nuestra obligación, pero si el claustro está envejecido es más difícil», insistía, y trasladó una idea clave: «ahora hay que dar clase de otra forma».

Diversidad de perfiles

A partir del debate sobre los docentes, surgió otro tema de importancia en el mundo universitario ¿es mejor el perfil del profesor académico o el del profesional que da clase? Ramón Bullón afirmaba que lo importante «es un sistema mixto, ya que un buen profesional no es, necesariamente, un buen profesor, aunque sí reconoció que es importante «el plus que aporta el profesional». «Va mucho más allá de la información teórica, aporta claves del día a día fundamentales para que alumno entienda las cosas de primera mano y con ejemplos prácticos», sostuvo.

Ignacio de la Vega también aseguró que en ESIC hay una combinación de ambos perfiles, detallando que la institución tiene muy en cuenta a la hora de seleccionar a su profesorado «su titulación, su experiencia en aquello que va a impartir, si es antiguo alumno y si tiene vocación de servicio y entusiasmo».

El vicerrector de planificación docente de la UPO aclaró que, aunque los dos perfiles son necesarios, tampoco «hay que abusar» del perfil profesional. «Enriquece cuando forma parte del proceso formativo, pero una universidad con presencia casi exclusiva de profesionales dejaría la universidad en manos de la empresa, pasando a ser un instrumento para la formación de trabajadores y no de personas», advirtió. «

«En su justa medida, la combinación de ambos tipos de docentes es muy beneficiosa, pero nosotros pensamos que es prioritaria la formación de ciudadanos y trabajar para la sociedad, que el estudiante sea buen trabajador es una consecuencia, no nuestro objetivo inmediato», aclaró Eugenio M. Fedriani.

Asimismo, Francisco José Pérez ponía sobre la mesa dos conceptos «claves» para el profesorado: identidad y misión. «Tiene que tener claro, por un lado, qué tipo de persona queremos formar y conocer al alumno, deben saber a quién le están dando clase», afirmaba. Además, explicaba un requisito fundamental: «todo docente, profesional o académico, tiene que tener periodos de estancia internacional en organizaciones de empresas para tener una visión holística de cómo educar». En Loyola Andalucía, el 17% del claustro es internacional, un dato en el que influye mucho el concepto de globalización que prima en la institución. Según opinó Pérez, la formación debe ser global, «no se puede educar tan solo para el concepto de Europa, sino para todo el mundo».

De su lado, Beatriz Hoster explicó que, en CEU Andalucía, hay un «equilibrio entre académicos y profesionales», y que ambos deben ir de la mano en proyectos de investigación de alto impacto con las empresas. «Al final, es la universidad la que tiene que adaptarse al mercado», afirmó.
Por otra parte, se trataron las titulaciones más atractivas y la aparición de nuevas opciones formativas que se están ganando, cada vez más, la atención de los alumnos, como los dobles grados.

Titulaciones innovadoras y tradicionales

«Creo que, más que hablar de titulaciones nuevas o tradicionales, hay que tener en cuenta que todas tienen su papel en la sociedad y, por tanto, son igual de necesarias», aclaraba Beatriz Hoster. «CEU lleva años formando maestros y siempre lo hemos hecho aportando a unos estudios tradicionales nuevos sistemas de vanguardia», declaró, al mismo tiempo que aseguraba que «lo importante es desarrollar una metodología centrada en el aprendizaje del estudiante y en coordinación con el sector empresarial».

Igualmente, Hoster avanzó que todo apunta a que «en 2020, más del 40% de trabajadores deben ser especializados en gestión del conocimiento, y eso implica que las universidades se deben adaptar al mundo cambiante y trabajar desde un plan de estudio revisable constantemente». «La prioridad es trabajar en las competencias del futuro, que no son otras que flexibilidad, innovación, emprendimiento, idiomas y competencia digital», aseguró.

Los dobles grados son una de las opciones más demandadas por los buenos estudiantes.

Ignacio de la Vega, de su lado, aclaró que, «tan importante es que haya nuevas titulaciones como las que ya existen se adapten». «El mundo está cambiando mucho más rápido de lo que lo están haciendo las titulaciones, se echa de menos una adaptación más rápida no solo en la tipología de profesor o la metodología, sino en el contenido curricular», reclamó.

Eugenio M. Fedriani se mostró de acuerdo en que hay que modificar las titulaciones ya implantadas para cambiar «la forma de transmitir el conocimiento» y explicó que, actualmente, la directriz de la Junta de Andalucía es que los grados sean generalistas, por lo que no está previsto que se permita la creación de nuevas titulaciones, sino que las innovaciones se dirigen más hacia los posgrados.

Además, el vicerrector de planificación docente de la UPO destacó la buena acogida que las dobles titulaciones tienen entre los alumnos. «Nuestro doble grado de Traducción e Interpretación y Humanidades es el que posee la nota de acceso más alta», ponía como ejemplo, asegurando que son los «buenos estudiantes» los que más optan por este tipo de formación que combina dos titulaciones. La directora del Centro de Estudios Universitarios, CEU, puso sobre la mesa otra opción que, a su juicio, no se aprovecha lo suficiente por parte de los estudiantes: la posibilidad de cursar dos titulaciones simultáneamente.

Francisco José Perez opinó que sería necesaria «más autonomía en España» a la hora de configurar los grados, y destacó la importancia de que, además de la titulación, es importante formar en valores y crear personas preparadas para una sociedad cosmopolita.

Los idiomas

Los idiomas, el otro gran caballo de batalla del sector, también tuvo su hueco en el debate y logró el consenso casi total: aunque los alumnos cada vez llegan más preparados, lo cierto es que siguen llegando jóvenes a la universidad con un nivel de inglés muy bajo que lastra la tendencia global a la que se encamina la formación universitaria. «La tendencia debería ser ir hacia un tercer idioma», aseguraron los ponentes.

Por último, los expertos analizaron la situación de un estudiante cuando acaba el grado. Ramón Bullón insistía en la relación universidad-empresa, asegurando que es clave para introducirse en el mundo laboral. « Es importante la mentalidad emprendedora, aunque no se vaya a trabajar por cuenta propia, es algo que valoran mucho en las empresas», aseguró.

La presencia de la empresa, a través de numerosos programas de prácticas, también fue nombrada por Eugenio M. Fedriani, y Beatriz Hoster insistió en que es crucial «el acompañamiento y el refuerzo de la especialización». «Cada alumno es único y hay que tratarlo como tal, el 85% de nuestros estudiantes encuentran trabajo al terminar y eso demuestra que el sistema funciona», narró.

La opinión de los expertos

Ramón Bullón, director de marketing de EUSA.
Es importante la mentalidad emprendedora, aunque no se vaya a trabajar por cuenta propia, es algo que valoran mucho en las empresas.

Ignacio de la Vega, director de ESIC Andalucía.
Nuestra responsabilidad es enfocar el mundo de la educación hacia el empleo, no tenemos que formar estudiantes, sino profesionales.

Eugenio M. Fedriani, vicerrector de planificación docente de la UPO.
Que el estudiante sea buen trabajador es una consecuencia, no nuestro objetivo inmediato.

Beatriz Hoster, directora de CEU.
El estudiante debe elegir una carrera que le permita explotar su talento personal, eso no falla.

Francisco José Pérez, adjunto al Rector de la Universidad Loyola Andalucía.
Los alumnos de hoy en día no necesitan profesores, necesitan mentores.