Mesa redonda sobre FP

FP, la vía más rápida para llegar al mercado laboral

El amplio catálogo de titulaciones la convierten en una opción imprescindible para los alumnos.

De izquierda a derecha: Ramón Bullón, Jesús Candau, Juan Carlos Heras y Jaime Javier Domingo.

La Formación Profesional gana peso y prestigio ofreciendo en los últimos años una salida directa al mercado laboral. La amplia variedad de titulaciones y la flexibilidad de los planes formativos han sido clave en la evolución de alumnos, que pasaron de 22.000 a 32.000 matriculados en ciclos superiores en Sevilla durante los años más duros de la crisis. Así lo recogen las estadísticas de la Consejería de Educación, que cada curso amplía el catálogo de especialidades. Sin embargo, el porcentaje de estudiantes que optan por esta vía está aún muy por debajo de la media europea. Los centros intentan reducir esa brecha con una oferta capaz de responder en tiempo real a las necesidades de las empresas que, de recientemente, se han convertido también en tutoras.

El dinamismo y la versatilidad son las grandes fortalezas de la FP y las claves para apuntalar su futuro en Andalucía. Esa es una de las conclusiones extraídas en la mesa profesional que ha organizado ABC dentro del ciclo Yo estudio en Sevilla. Por primera vez se ha abordado en solitario esta opción, todavía desconocida para muchos padres e incluso entre los propios docentes. «Ese es uno de los grandes problemas de la Formación Profesional, que no siempre es bien entendida y se sigue asociada al alumno que no quiere estudiar», considera Ramón Bullón, director de Marketing del Centro de Nuevas Profesiones de la Cámara de Comercio, que ha sido el encargado de abrir este debate. Junto a él han participado Jaime Javier Domingo, director de desarrollo de centros de CEU Andalucía; Juan Carlos Heras, director pedagógico de Fesac y Jesús Candau, director de Formación Profesional de Altair, todos ellos moderados por la periodista de esta casa Isabel Aguilar.

No todo es la universidad

«No todo pasa por la universidad y eso no tiene por qué ser malo», continúa Bullón, quien ve en este camino «una magnífica ayuda para los jóvenes que aún están indecisos y se encuentran perdidos». «Esa experiencia les ayuda a afrontar el grado con una madurez que no siempre da el Bachillerato», recalcando que los ciclos son también una puerta de entrada al ámbito universitario en las mismas condiciones. El representante de CEU Andalucía destaca la rápida aparición de nuevos empleos para justificar la necesidad de una Formación Profesional acorde. Considera que «por muchas transformaciones que se introduzcan en la oferta de grados, sus planes de estudio son más estáticos y resulta muy complicado incluir los cambios que las empresas demandan». La institución a la que pertenece ofrece quince ciclos en las ramas de Educación, Deportes, Empresa y Salud y la intención es «seguir creciendo».

El tejido empresarial se ha involucrado en la formación de los jóvenes, primero ofreciendo prácticas y después, como docentes.

La apuesta por la FP también es absoluta en los centros de Fesac (Colegio de los Padres Blancos), que tiene una decena de titulaciones relacionadas con los ámbitos educativo, deportivo, administrativo, sanitario y tecnológico. Actualmente están testando la experiencia de la FP dual, que se imparte a medias entre los centros y las empresas, una nueva opción que recupera la figura del aprendiz y permite crear canteras. «Apenas llevamos dos años con ello y la experiencia es satisfactoria», indica Juan Carlos Heras, el director pedagógico de la institución, tras explicar que «las circunstancias que han hecho que la empresa y la FP se encuentren es la falta de respuesta que ofrecen los títulos universitarios». Este experto reconoce que los egresados «no han tenido el mismo contacto con la realidad laboral ni tienen esas capacidades que ahora reclaman los departamentos de recursos humanos».

FP dual

No obstante, la Formación Profesional «continúa siendo considerada una opción de segunda, reservada para los alumnos que no dan la talla». Así de tajante se muestra el responsable de este departamento del Colegio Altair, Jesús Candau, quien lamenta «el poco aprecio hacia los ciclos formativos». Los que más éxito tienen son los que carecen de una alternativa clara en la oferta universitaria como la automatización y la robótica, los sistemas microinformáticos o el desarrollo de aplicaciones web. Todos forman parte del catálogo de este centro, que imparte además titulaciones relacionadas con la mecánica y la gestión y administración de empresas.

La FP crece, de eso no hay duda, pero no lo hace al ritmo deseado y tal vez «no sabemos explicar bien sus ventajas», destaca este docente y confía en que la popularidad de la educación dual empiece a equilibrar la balanza. Pero no todas las voces de la mesa organizada por ABC son tan optimistas, Juan Carlos Heras, de Fesac se muestra convencido de que «esa alternativa no es la panacea», sino una opción más, porque enfoca mucho la educación de los chicos en las dinámicas, los programas y la organización de una misma empresa. «Puede que el alumno guste y termine siendo contratado, lo que sin duda le da más ventajas si ya está en ese programa de aprendizaje, pero también puede que no guste y se reduzcan sus posibilidades al haberse enfocado únicamente hacia una empresa», razona este experto pedagogo.

Los asistentes durante la mesa redonda que tuvo lugar en ABC.

Más convencido del modelo se muestra Ramón Bullón, que vigila muy de cerca la evolución de los matriculados en los seis ciclos duales que la Cámara de Comercio tiene en su programación. Explica que esa opción «la hemos exportado de Alemania», pero en Andalucía no tenemos el mismo tejido productivo y, por tanto, es mucho más complicado configurar esa red de empresas formadoras. Bullón lo ve más adecuado para el ámbito de las Ciencias de la Salud, porque los alumnos empiezan a pisar los centros sanitarios y a estar en contacto directo con los enfermos. «Eso les da una gran madurez y les ayuda a aclarar las ideas», asegura y considera que los anima a afrontar la continuación de los estudios con una actitud más decidida.

Este directivo del Centro de Nuevas Profesiones ha compartido con la mesa la experiencia con Cartuja Center Cite, el nuevo espacio que construyó la Sgae en Sevilla y con el que han establecido una magnífica relación. Según cuenta, «nosotros tenemos el peso de los programas educativos a los que ellos se han adaptado como complemento práctico para continuar la formación». No siempre la función que realizan los estudiantes está íntimamente relacionada con su titulación, pero les aporta esa experiencia laboral bajo nuestra supervisión.

Los centros de CEU Andalucía han adaptado igualmente al modelo dual dos de las quince titulaciones que imparten con la intención de seguir ampliando. Así lo avanza su director de desarrollo que lo ve como una opción «muy atractiva para las empresas que se han adherido». Resalta que «es una manera de conocer mejor a un trabajador potencial». Sin embargo, Jaime Domingo reconoce también que «no es una fórmula perfecta», pues se necesitan recursos, especialmente por parte del sector privado, que invierte en la formación de un joven que no sabe si terminará formando parte de su estructura. Otra de las dificultades es que «no todos los chicos valen para esta alternativa», destinada, bajo su punto de vista, a jóvenes de entre 18 y 23 años que han cursado Bachillerato.

La motivación

La figura del coach o del mentor se ha incorporado a la estructura de estas instituciones que ven la necesidad de guiar a los estudiantes para que tomen las decisiones adecuadas. El representante de Fesac destaca que «tienen más preparación que los antiguos orientadores» y son un elemento fundamental para el éxito. «No solo los ayudan a decidir qué quieren estudiar, también les crean una vocación empresarial que muchos ni se habían planteado». Y no se queda ahí, la institución también tiene en mente la creación de espacios de coworking o el desarrollo de startups.

Para la dirección de Altair también es muy importante ese trabajo motivacional, especialmente para los que cursan grados medios, «que llegan mucho más perdidos», como indica Jesús Candau. Esa orientación y el acompañamiento son pilares necesarios para que concluyan sus estudios y quieran seguir avanzando. Por eso es necesario el seguimiento personalizado que también se hace en los centros CEU Andalucía, no solo en el ámbito académico, también en esa parte práctica que es el primer contacto con el mercado laboral.

Sin embargo, todos estos recursos y esfuerzos no sirven de nada sin las familias. Ramón Bullón, del Centro de Nuevas Profesiones de la Cámara, pone el acento en esa influencia que tienen los padres sobre los chicos cuando se obcecan en que la FP no es buena o es el último recurso. «Creo que se produce por falta de información o por prejuicios», considera y «poco puede hacer el centro si en casa no lo tienen claro».

Títulos más remandados

En ningún otro ámbito como en el de la Formación Profesional el mercado laboral va marcando la demanda. Las ramas con más matriculados son las Ciencias de la Salud y la Tecnología, siendo este última última la que más ha crecido, tanto por número de alumnos como por especialidades. La Educación es también una referencia, especialmente en lo que se refiere a la franja infantil, pues el título en obligatorio para trabajar en estos centros, como ponen de manifiesto los ponentes invitados a esta mesa profesional. Otra de las especialidades que adquirió una mayor popularidad durante los años de la crisis es la de Comercio Internacional, dado el avance del e-commerce y las exportaciones. Y entre los más habituales continúan los relacionados con la Administración y Gestión de Empresas.

El Colegio Altair es muy conocido por su oferta de ciclos de desarrollo web y todo lo relacionado con la industria 4.0. Su representante señala que «hay una apuesta por el futuro de la inteligencia artificial y la robótica», que los anima a seguir ampliando el catálogo por ahí. «Todos estos programas son una vía de acceso a la universidad y cada vez más jóvenes continúan sus estudios», señala Ramón Bullón en relación a la programación del Centro de Nuevas Profesiones, pero ojo, no es la vía más fácil ni mucho menos, «también tiene sus filtros y sus retos», recalca Juan Carlos Heras, de Fesac. No obstante, ambos coinciden en la escasa tasa de abandono que tienen estos estudios, muy por debajo del Bachillerato y de los primeros ciclos de grado universitario, pues «son periodos cortos de estudio y muy prácticos, por eso la mayoría opta por terminarlos».

Colaboración de empresas

El número de matriculados en FP creció un 50% en Andalucía en la última década gracias a las salidas laborales que ofrece.

El tejido empresarial se ha involucrado completamente en la formación de los jóvenes, primero ofreciendo prácticas y después, como docentes. Hasta el momento han sido grandes compañías las que se han adaptado al modelo con mayor facilidad, pero también las firmas jóvenes de base tecnológica, que ven en esta alternativa una manera de captar futuros trabajadores y modelarlos. «El dinamismo de la FP ha generado ese interés», destaca Bullón, que no es comparable al que muestran cuando se les pide que entren en los programas de prácticas de los grados. Esa segunda opción resulta mucho más difícil y, de hecho, las alternativas son menos.

Esa incorporación del sector privado a los planes formativos está recogida en la nueva Ley de FP, que aún está en fase de borrador y que los responsables de centros educativos siguen muy de cerca. La opinión de Jaime Javier Domingo, de CEU Andalucía es que «puede mejorar la situación si se cumplen aspectos como la creación de un consejo rector en el que todos estén representados y si viene acompañada de un presupuesto». Sin embargo, aún es demasiado pronto para sacar conclusiones sin un texto definitivo.

Idiomas, el punto débil

Otro de los ejercicios que han hecho los ponentes de esta mesa de debate es detectar los puntos débiles, que empiezan por la escasa formación en idiomas. Los expertos lo ven como «un gran problema, puesto que el mercado reclama esos conocimientos en todos los ámbitos, especialmente en los relacionados con la hostelería y la cocina, que tanta demanda tienen». «Se dedican muy pocas horas a eso», lamenta Juan Carlos Heras, quien preferiría ahorrar tiempo en determinadas materias más accesorias para dedicarlo a la formación en otras lenguas. Si bien reconoce que en cursos tan cortos no se puede ofrecer un perfeccionamiento, los alumnos sí podrían adquirir mejores capacidades para responder a la demanda.

Una buena solución para ello son las becas Erasmus que también pueden solicitar los alumnos de instituciones privadas. A ellas hace referencia Jesús Candau, de Altair, quien distingue entre las destinadas a grados medios, muchísimo más generosas que las de grado superior. Precisamente alerta de esa discriminación y pide un equilibrio para que todos los estudiantes puedan beneficiarse de esas ayudas.

A modo de conclusión, coinciden en que «es necesario dar a conocer la oferta de Formación Profesional, porque es un buen camino para muchos jóvenes que terminan fracasando por no tomar el camino adecuado». También recuerdan que «es una vía para acceder a la universidad», a la que se puede acceder con las mismas garantías que por el Bachillerato. Y lo que más llama la atención, esa escasa confluencia con la situación del resto de Europa, donde un 20% de los alumnos eligen la FP, frente al 11% que lo hace en España.

La opinión de los expertos

Ramón Bullón, director de marketing del Centro Nuevas Profesiones de la Cámara de Comercio.
La FP dual la hemos exportado de Alemania, pero en Andalucía no tenemos el mismo tejido productivo y, por tanto, es mucho más complicado.

Juan Carlos Heras, director pedagógico de Fesac.
Las circunstancias que han hecho que la empresa y la FP se encuentren es la falta de respuesta que ofrecen los títulos universitarios.

Jaime Javier Domingo, director de desarrollo de Centros de CEU.
La nueva ley de FP puede ser útil si se cumplen objetivos como la creación de un consejo rector o viene con un presupuesto.

Jesús Candau, director de formación profesional de Altair.
Los idiomas son el punto débil. Nosotros fomentamos las becas Erasmus, pero deberían de equipararse las de ciclo superior a las de ciclo medio.